El AC Milan conquistó ayer su séptima Copa de Europa, se vengó del drama de Estambul en el 2005, y esta vez sí tumbó al Liverpool, con un poderío físico superior y una noche inspirada de Pippo Inzaghi, autor de los dos goles, y héroe ya del hincha milanés.
El Milan se acerca a las nueve Copas del Real Madrid. Siempre fue un grande del fútbol europeo. El Liverpool no tuvo su día.
Puso más fútbol en general, pero se ahogó en el último cuarto de hora. Tal es así, que en el 2-0 de Inzaghi, el Liverpool se quedó roto.
El Liverpool, como siempre puso corazón y acortó al final con un 2-1 que puso Kuyt.
El Milan disfrutó de su paciencia. No estuvo cómodo. Pero fue letal. Apareció en dos ocasiones, la primera con un golpe de fortuna y la segunda con un hábil pase de Kaká a Inzaghi, que no perdonó. Dribló a Reina y firmó el 2-0.
No pudo tener peor suerte el Liverpool. Dominó, peleó, presionó con autoridad. La gente de Rafa Benítez dejó el alma, tuvo más calidad que su rival.