Saludos amigos y amigas del béisbol, bienvenidos a otra jornada de la pelota, hoy algo triste por los incidentes bochornosos de ayer y que llevaron (con justificación) al manager Alfonso Urquiola a tomar algunas medidas para bienestar del equipo.
Ayer se dio un problema en la cueva del equipo de Panamá, y no es un secreto, pues se ha ventilado en algunas emisoras. Dos comentaristas deportivos, evitaremos nombres por razones de ética y moral (pero debieran darse), se liaron a puñete en la cueva del equipo de Panamá, durante los entrenamientos de ayer. ¡Horrible y de espanto!
Una actitud que no debiera darse y mucho menos ante los atletas o personas que serán entrevistados por nosotros mismos. Creo que ambos comunicadores sociales, por el papel que juegan en la sociedad, debieran enviar una nota de disculpa a los peloteros, cuerpo técnico y miembros de la selección nacional, por lo ocurrido ayer en la caseta, que da a la línea de la tercera base.
Alfonso Urquiola, ha pedido y con mucha justificación, que se prohiba la entrada a todo personal de prensa deportiva, invitados y mirones, que acuden al estadio a presenciar los entrenamientos.
Los periodistas serán ubicados en las tribunas y tienen que morder sus dientes con un trapo, porque la medida acoge a todos. ¡Justificado!.. ¡Claro que sí!
Urquiola tiene toda la razón, y no se le puede criticar. Tenemos que criticarnos nosotros mismos por lo acontecido, y aceptar que se cometió un error.
Señores, hay que guardar la compostura y tratar de que no se repita. Los comentaristas implicados en el caso, tienen la experiencia necesaria, para emitir una disculpa por escrito y tratar de manejar las cosas con educación.
De admirar y ya para finalizar en el tema, la actitud tomada por Len Picota, el derecho de 41 años, líder indiscutido de la selección nacional que pidió respeto a la cueva y al espacio de los peloteros durante el entrenamiento.
"Si quieren pelear, vayan a la otra caseta o fuera del estadio", así lo dijo el lanzador.
Ahora a pagar todos juntos por pecadores. Yo me subo en mi barca, la de los comunicadores, no me queda otra, allá en el sol estaré con ellos, conversando y pagando las penas por nuestros compañeros. Ojalá esto no se vuelva a repetir.
¡Cordura y voluntad!
¡Viva el béisbol!