Entre los panameños está muy claro cuáles son los deportes y los partidos que paralizan el país a la hora que sea.
La final de la Champions League, entre el Liverpool y el Milan, no llenó de emoción a los amantes del fútbol en las áreas populares del país, pues tanto Calidonia como la Central y El Chorrillo, estaban desiertos, no habían personas concentradas viendo el juego.
Fue un día normal, ciudadanos caminando, otros viendo novelas o el noticiero del día, no había expectativa por lo que pudiera suceder en el encuentro.
Mientras que en la Gran Terminal de Albrook y en la Asamblea Legislativa, habían pequeños televisores sintonizando el partido, para que los que esperaban para ser atendidos se distrajeran un momento.
Pero todo lo contrario pasaba por el área de la avenida Balboa en restaurantes como Bennigan´s, que estaba lleno a su capacidad, con fanáticos tanto del Milan como del Liverpool.
La mayoría de los asistentes eran hombres, aparte de estar vestidos con ropa de trabajo, tenían un buen refresco en mano y otros subiditos en la cabeza, pero lo más importante, estaban escapados o escondidos, tanto del trabajo como de las novias y esposas..
Habían quienes gritaban cada jugada; otros le ponían mayor importancia a la comida, pero al final, todo fue una gran fiesta en donde los fanáticos disfrutaron de una gran fiesta llamada fútbol.