El gobierno del presidente boliviano Carlos Mesa enfrenta momentos decisivos para su permanencia en el poder, ante la presión de los grupos sociales e indígenas.
El presidente del Congreso de Bolivia, Hormando Vaca Díez, promulgó la nueva ley petrolera del país, discutida durante más de diez meses.
Vaca Díez firmó la normativa en una sesión del pleno del Congreso, cuatro horas después de que venciera el plazo que tuvo el presidente Mesa para presentar sus observaciones.
La ley impone un incremento impositivo y de la intervención del Estado en el negocio petrolero y sustituye a la que estuvo vigente desde 1996 y por la cual se firmaron los contratos con las trasnacionales que operan en Bolivia.
Según destacan varios analistas, parece inminente la caída del gobierno de Mesa, pues no fue muy bien recibida la propuesta de diálogo hecha por el mandatario y ante la falta de convocatoria, el presidente puede renunciar.
Igual, continuaron las marchas. Decenas de miles de personas marcharon de nuevo en La Paz para exigir la nacionalización de la explotación del petróleo y el gas natural.
Organizaciones vinculadas al partido Movimiento al Socialismo, liderado por el diputado indígena Evo Morales, han convocado a una marcha que recorrerá unos 200 kilómetros desde una población del altiplano hasta La Paz. Pero Morales ha insistido en que no ha previsto a ningún bloqueo de carreteras.
EVO MORALES, RIVAL DE MESA
El presidente Mesa ha identificado en Morales a su más poderoso opositor y hace meses incluso renunció a su cargo como una maniobra para desactivar las protestas convocadas por el líder indígena.
En esta ocasión, Morales se ha mostrado moderado, no exige la nacionalización, pero opina que la nueva ley de hidrocarburos debe asegurar para el Estado un ingreso de 50% por la explotación de hidrocarburos.
Si Mesa renuncia, nuevamente vendrá a la palestra la posibilidad de que Bolivia se convierta en otro Estado socialista, ya que el partido de Evo Morales tiene gran parte del poder político en el Parlamento boliviano, aunque no la mayoría.
El mandatario boliviano sostuvo que el líder cocalero debe alejarse de las posiciones extremas para lograr un triunfo que lo lleve al poder en 2007.
Mesa cree que su sueño de que un indígena llegue a la presidencia de su país puede materializarse en el líder opositor, siempre que mantenga "una línea de compromiso democrático" y se aleje de posiciones extremas.