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EDITORIAL
Tricolor desteñido y gallo desafinado
A ningún acuerdo llegaron en la madrugada de ayer la Comisión de Alto Nivel encabezada por el Arzobispo de Panamá, Monseñor José Dimas Cedeño, los enviados del gobierno y los dirigentes populares que se reunieron en las oficinas de la Curia tratando de encontrar una salida a la crisis por el alza de la tarifa del transporte colectivo y que los transportistas llaman unificación.
La comunidad censuró los actos de represión efectuados por la Fuerza Pública, la cual disparó sin discriminación contra manifestantes y ciudadanía en general. En los actos de represión se infiltraron oportunistas y saqueadores que afectaron una serie de establecimientos comerciales, lo cual condenamos porque desvirtúa el espíritu cívico que animó la manifestación de protesta del pasado 9 de mayo del presente año. Balas de goma y bombas lacrimógenas utilizó la Policía Nacional para contener a los manifestantes que por miles trataron de llegar a la Presidencia de la República pero fueron dispersados en la Plaza de la Independencia por los antimotines de la Fuerza Pública. Lo anterior deteriora más la imagen del actual gobierno que procura nadar contra la corriente de los anhelos populares y en este caso es el alza del pasaje en los buses.
Debemos comentar en forma especial, en duros términos, sobre el degradante saqueo que fueron objeto varios almacenes a los cuales se brindó escasa protección durante los actos vandálicos. La Peatonal debió estar acordonada, previendo lo que podría suceder, pero le dieron prioridad a la represión cuando su deber era proteger la honra y bienes de los asociados. ¿Quién le pagará ahora a los comerciantes por los daños sufridos? Y ¿quién resarcirá a las familias de las casas del entorno que fueron afectadas por los gases lacrimógenos?
La historia pareció repetirse en espiral porque no hay que olvidar que un 10 de mayo de 1951 y en la época del noriegato acaecieron sucesos de violencia protagonizados por los arnulfistas.
Ahora en función de gobierno, la bandera tricolor se destiñe porque una vez más se atenta contra el pueblo que sufre las vejaciones de la alta carestía de la vida. La represión de anteayer fue la gota de agua que horadó la roca y difícilmente podrá recobrar la imagen que vendió de gobierno de los pobres y progresista. Los que gobiernan no han calculado la erosión y el desgaste que por tozudez han pedido.
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PUNTO CRITICO |
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