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Su Santidad, Juan Pablo II ha señalado el peligro de la mundialización, que es el mismo que la globalización de la economía mundial.
El Papa ha tomado la bandera de la lucha contra el neoliberalismo que parece convertir el mundo en una gran parcela para el dominio de unos pocos.
Las palabras del máximo pastor de la grey católica, dan fuerza y cabida y hasta soporte a aquellos internacionalistas que en cualquier lugar del mundo, donde se reúnen los poderosos economistas y financistas, levantan protestas.
La postura conceptual del Papa, demuestra que el mundo no puede ser de una sola orientación, sino que tiene que haber un contrapeso que en esta oportunidad de la historia, lo lidera la Iglesia de San Pedro.
Esta realidad mundial tiene sus efectos en Panamá, donde vemos que las privatizaciones han empobrecido y bajado los niveles de vida en todos los estamentos, con excepción de los más ricos, que se hacen más ricos a costillas de la pobreza del pueblo panameño.
Ha sido un aliento escuchar la mundialización que desde el Vaticano pregona Juan Pablo II. Porque es un estímulo para los grandes retos de esta globalización de la pobreza.
Si la Iglesia condena este régimen mundial de pocos poderosos implica el nacimiento de nuevas alternativas de ideas que frenarán y sepultarán estos modelos económicos que van hacia el fracaso. |