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Los obispos católicos de Angola denunciaron ayer, los recientes ataques rebeldes en el norte del país, en los que murieron más de un centenar de civiles y fueron secuestrados por los sublevados otros tantos, incluidos 60 niños.
En una carta episcopal divulgada por "Radio Ecclesia", emisora católica que transmite desde Luanda, los prelados afirmaron que el recrudecimiento de la violencia "no llevará al poder" a la rebelde Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA).
"El asesinato de gente inocente no creará un clima conducente al diálogo" entre las facciones en pugna en el país, señala la misiva de los obispos, que también responsabiliza al gobierno angoleño por "su parte en el derramamiento de sangre". |