La designación del general Michael Hayden como nuevo director de la Agencia Central de Inteligencia, anunciada por el presidente George W. Bush, hace prever una dura batalla en el Congreso de EE.UU. en torno a si el espionaje del país debe estar en manos militares o civiles.
"La CIA seguirá siendo, como lo indica su nombre, la pieza central de la inteligencia de EE.UU.", afirmó el jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia, John Negroponte, el organismo que coordina más de 15 servicios de información del país.
El nombramiento de Hayden, según los analistas, hace prever un pulso entre Negroponte, cuyo cargo se creó el año pasado en una reorganización de los servicios de información, y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, que controla el 80 por ciento del presupuesto de los servicios de espionaje y análisis de EE.UU.
El pasado viernes, después de una gestión marcada por disputas con funcionarios de carrera en la CIA, Goss anunció su dimisión.
Inmediatamente se empezó a hablar de Hayden, el "número dos" de la oficina de Negroponte.
Durante sus seis años al frente de la Agencia de Seguridad Nacional, Hayden supervisó la puesta en marcha del programa de espionaje interno, ordenado por Bush desde el 2002.