Hace 10 años atrás, cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) estaba enfrascado en una dura elección presidencial en México, se enfrentó al dilema de perder el poder ante la oposición.
Recordado será aquel día de julio cuando, en medio del conteo de votos en México DF, la gente del "pelón" de Carlos Salinas de Gortari, favoreció con un truco burdo a Ernesto Zedillo. Un misterioso apagón sacudió por leve tiempo a la capital azteca de 20 millones de personas.
Para cuando volvió la luz, las cifras en el tablero electrónico, que daban al PRI perdedor, cambiaron y al final quedó ganando el hegemónico partido mexicano.
El fraude de 1994 en México fue muy comentado porque ocurrió por medios del sistema computacional. Igual, las fallas terribles en el proceso de escrutinio y recolección de actas fue irregular.
América Latina vive todavía las secuelas de los pasados golpes militares. Para colmos, ante el fracaso de la democracia en la región, la ONU advierte que la gente prefiere gobiernos autoritarios, aunque sean estos ilegítimos (es decir, que lleguen al poder por métodos sucios).
Hoy, Panamá, y el próximo 16 de mayo en República Dominicana, se celebrarán elecciones generales. Aún persiste en los pensamientos de panameños y dominicanos, el miedo a que ocurran fraudes o "paquetazos". Todo es posible...
Pero, como hemos evidenciado en otros procesos democráticos, la población latinoamericana vota no por conciencia e ideas, sino por sentimientos y por el que le da un pan para sobrevivir el próximo día.
Falta mucho por perfeccionar la democracia para olvidarnos de los fraudes del pasado.