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Panamá pareciera vivir en decadencia política, al girar el ajetreo argumental en torno a las famosas encuestas de opinión.
Todo se reduce a que si es oposición, el gobierno está mal y por tanto, no pagará los próximos comicios electorales.
Esto es una lástima en un país que ha tenido a hombres como Eusebio A. Morales, Harmodio Arias, Justo Arosemena, Jorge Illueca, Belisario Porras, Alfredo Ramírez, Jorge Rubén Rosas, Carlos Iván Zúñiga, Juan Materno Vásquez, Ernesto De la Guardia, Ricardo Arias Espinosa, Roberto F. Chiari y una lista interminable de hombres, que supieron sustentar sus planteamientos y dieron fuerza al verbo del pensamiento.
Si las encuestas determinan los destinos de la Patria, nunca nos hubiéramos independizado, nunca se hubieran firmado los tratados Arias-Roosevelt, el Remón-Eisenhower y los tratados Torrijos-Carter.
Todos ellos representan una razón de ser de la política que se sustenta en el Estado nacional.
La clase política actual heredó una patria libre sin presencia de tropas extranjeras y con la responsabilidad de mirar hacia una nación con su propio destino y en busca de su para sí filosófico.
La decadencia del pensamiento y el accionar político están en los más bajos niveles, jamás considerados en nuestra historia. Da pena ver la alegría de unos, porque salieron bien en las encuestas sin importarles que el problema del desempleo y otros carcomen nuestra herencia soberana. Da pena ver a esta generación política sin un verdadero contenido nacional. |