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El gobierno chileno ordenó una campaña de fumigación en la zona de Arica, frontera norte con Perú, para prevenir un brote de malaria, informó ayer la oficina local de Salud Ambiental.
La acción responde a la proliferación de mosquitos anófeles, portadores del parásito causante de la enfermedad, que anualmente mata a 2,5 millones de personas en el mundo, según cifras de la ONU.
La malaria está erradica de Chile desde comienzos del siglo pasado, tras afectar principalmente la región de Arica (unos 1.600 km al norte de Santiago), donde las condiciones de humedad y temperaturas altas favorecen la proliferación de los zancudos vectores.
La autoridad sanitaria constató en la provincia un fenómeno de extensión de charcos y empozamientos de aguas, luego de los torrentes que bajaron desde las montañas andinas durante el llamado 'invierno boliviano' que se produce en los primeros meses de cada año.
La fumigación abarcará de preferencia un largo de más de 50 kilómetros del Valle del río Azapa, entre la costa del Pacífico y el desierto de Tarapacá.
La endemia de la malaria en zonas tropicales o subtropicales del planeta, transmitida por los anófeles, amenaza actualmente a más de 2.400 millones de personas, de acuerdo a advertencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). |