El gobierno sigue posponiendo las soluciones en el tema del transporte público. Tras el paro de tres horas decretado el jueves se han prometido a la revisión de algunas medidas. En la práctica, la salida será otorgar un nuevo subsidio al diesel.
El galón del diesel actualmente tiene un costo de B/.2.90. Ya el año pasado, el gobierno exoneró a cerca de 2, 000 transportistas del impuesto de 25 centésimos, situación que representó un sacrificio fiscal para el Estado de B/.6 millones.
El alza de los precios del combustible es algo que el gobierno no puede controlar. Panamá no produce petróleo y estamos a merced de los países que producen el llamado oro negro. Así las cosas, la única solución que tiene el gobierno es el subsidio.
También existe una realidad, los costos operativos de la actividad del transporte público se han disparado, pero frente a ello, los dirigentes deben hacer más eficiente su actividad. Un simple espectador puede detectar que los autobuses tienen sus mayores ingresos en las horas pico y que luego circulan con pocos pasajeros en el resto del día.
Entonces, lo lógico es que las piqueras se organicen para no tirar a las calles toda la flota de vehicular fuera de las horas pico. Quizás un grupo pueda laborar en la jornada matutina y el resto lo pueda hacer en el horario vespertino. Así de esa forma, consumen menos combustible y desgastan menos el transporte.
Lo preocupante de todo es que los transportistas se limitan al subsidio o alza de pasajes. El incremento de tarifa ha sido rechazado de plano por el gobierno, ya que sabe que un nuevo aumento podría provocar una explosión social. Lo del subsidio será un paliativo a la crisis, porque conforme siga subiendo el precio del diesel, esa exoneración del impuesto del 25 centésimos no significara nada.