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Niños de primaria recién sus primeras clases de Sistema.  |
En la época precolombina, la península de Azuero estuvo habitada por una gran cantidad de indígenas que formaron núcleos de población en diferentes lugares donde establecieron cacicazgos, como el de París, Usagaña, Quema y otra cuya vigencia se ha perpetuado denominado algunas regiones con sus nombres.
En 1915, el doctor Belisario Porras dividió el territorio en dos provincias, Herrera con Chitré como cabecera y Los Santos y cuya cabecera sería Las Tablas. En 1941, el Dr. Arnulfo Arias volvió a unir el territorio en una sola provincia que se llamó Los Santos y cuya cabecera se estableció en Chitré, pero cinco años más tarde, la Asamblea Constituyente ordenó que ese territorio se reintegrara a su anterior división, lo que se ha mantenido hasta nuestros días.
En una u otra forma, integrados o separados, los herreranos y los santeños se han mantenido unidos, no sólo por el cordón umbilical de la territorialidad, sino por el nacionalismo que los caracteriza y por el trabajo exhaustivo de sus hijos que se han proyectado positivamente en el acontecer socio-económico panameño, al punto de proyectar y mantener a Azuero, como la cuna de la producción agrícola y pecuaria del país.
Sin embargo, persisten focos de pobreza a lo largo de la península que el gobierno trata de erradicar, confrontando la dificultad que las necesidades que viven, superan con creces los recursos disponibles.
Para aliviar gran parte de esas necesidades, el Ministerio de Economía y Finanzas viene implementando el programa de Obras Comunitarias, mismo que podría definirse como la materialización de pequeños proyectos, que en conjunto, cristalizan grandes sueños acariciados por los azuerenses y originarios de otras regiones.
En Herrera y Los Santos, las obras comunitarias tienen raíces profundas porque son los Representantes e Corregimiento, conjuntamente con las Juntas Comunales, quienes deciden hacia donde van a dirigir las inversiones, que en la mayoría de los casos son aulas escolares, becas a estudiantes de escasos recursos, vados, caminos de penetración y de producción, subcentros de salud, iglesias, casas comunales, computadoras, comedores escolares, reparación de calles, casetas de espera, canchas deportivas y un proyecto de gran impacto que cada día cobra más relevancia, mejoras habitacionales que propicia la entrega de materiales para que personas de escasos recursos residan en una vivienda segura y confortable.
Obras Comunitarias, en muchos de los corregimientos de Azuero y del resto del país, ha mantenido latente en las comunidades, el espíritu de ayuda mutua, ha estimulado la iniciativa en los Representantes de Corregimiento, quienes acompañados de su gente, determinan las prioridades entre las necesidades, los ha organizado para el mejor manejo de los fondos que pone en sus manos el MEF y los prepara para encarar retos más grandes en sus respectivos corregimientos y en conglomerados más grandes.
Por alguna razón, en nuestros contactos con Representantes de Corregimiento y moradores de la campiña, escuchamos reiteradamente frases como: "Son pequeños proyectos, pero en conjunto, materializan muchos de nuestros sueños. Ofrecemos a los visitantes una mejor imagen del pueblo y a nosotros nos causa placer ver que poco a poco estamos progresando. |