Un día después de acusar a las autoridades federales de México y Estados Unidos de un complot en su contra, el jefe de gobierno capitalino dijo que aunque no busca confrontarse con el presidente Vicente Fox no se quedará callado ante el uso del aparato del Estado mexicano para dañarlo políticamente.
Andrés Manuel López Obrador, señalado aún como el político con más posibilidades de ser el próximo mandatario en el 2006, dijo en rueda de prensa que "no me gusta la confrontación, menos con el presidente, a mí me gusta defender mis derechos, me gusta decir la verdad".
¿CONSPIRACION?
Un día antes afirmó que los gobiernos de México y Estados Unidos están involucrados en la grabación de un vídeo que muestra a su entonces secretario de finanzas Gustavo Ponce apostando en un casino de Las Vegas, lo cual dañó su popularidad y su imagen de honestidad.
Tras los señalamientos hechos contra su administración, Fox enfrentó abiertamente al gobernante local y dijo que había hecho acusaciones graves, serias, infundadas.
Incluso, la Procuraduría General de la República (PGR) informó que abrió una investigación en contra de López Obrador debido a que los documentos que presentó para justificar el complot tienen carácter de confidenciales. La embajada de Estados Unidos en México también rechazó las acusaciones.
DESTITUCION
López Obrador presentó documentos que refieren que la Secretaría de Hacienda solicitó al Departamento del Tesoro estadounidense información sobre las actividades financieras de Ponce, quien fue destituido horas después de la difusión del vídeo.