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Fui el primero en lamentar la frase del "comején" lanzada en mala hora por Martín Torrijos, durante el pasado Directorio Nacional que mi partido celebró en Santiago de Veraguas. No porque el calificativo tenga algo de malo. ¡Qué va! Al panameño común le encantan esas salidas de sus líderes, que le dan "salsa" a la vida interna de los partidos, apartando la vivencia partidaria diaria de un aburrimiento sin sentido. Deploré lo de los "comejenes", sencillamente por lo que ocurrió. Medio Panamá quedó preguntándose quién era comején en el PRD, y quién no lo era.
Para rematar vino Mittchel Doens con su sobre reacción absurda y sin sentido, cacareando como para que propios y extraños dijeran al unísono: "donde cacarea la gallina, allí está el huevo". Y ¡zas! quedó estigmatizado como el comején mayor.
Lo anterior impidió que el rico contenido del discurso de Martín Torrijos alcanzara el debate que se merecía. En vez de discutir sobre sus propuestas contra la corrupción, el país quedó cantando el merengue de Wilfredo Vargas sobre los comejenes.
Yo estuve en Santiago, y desde la quinta fila, seguí paso a paso los planteamientos del joven dirigente.
Me llamó poderosamente la atención la valentía del hijo de Omar al aceptar públicamente que todos los dirigentes habían caído en fallas por las que tienen que rendir cuentas. Pocas veces tiene uno la oportunidad de escuchar a su Secretario General aceptando que existen muchas cosas pendientes de reajustes. Por lo general, cuando no son explicaciones y excusas; tiene uno que conformarse con proyecciones a futuro de lo que está por hacerse en el partido.
Torrijos, por otra parte, no desaprovechó la oportunidad para recordarle a Doña Mireya que encabeza "el gobierno del cambio que nunca llegó". Nada más cierto. Cada día que pasa, creo con mayor firmeza que a la presidenta Moscoso se le critica y condena más por las cosas que aseguró que realizaría; que por la mismísima ejecución de su trabajo diario como Mandataria. Es decir, que si hubiese prometido menos, hoy la carta le sería más leve.
De regreso al PRD, es impactante cada uno de estos eventos. Figúrense, imagínense... que el de Santiago parecía una Convención Nacional de cualquiera de las otras organizaciones políticas existentes en Panamá. En tamaño, en militancia partidaria, en entusiasmo y en organización ¡bellaca! Por eso es que el PRD es el partido de referencia, por eso es que hemos sido, somos y seremos el partido político a vencer. |