La causa principal es el estrés o tensión, especialmente en los casos de los hombres que viven en las grandes ciudades.
También se ha comprobado que ciertas drogas, como la marihuana, contribuyen a reducir en los hombres el número de espermatozoides.
La incapacidad de los hombres para procrear (que no tiene nada que ver, casi nunca, con la potencia o no del órgano viril) se debe a alteraciones del semen.