Los pies nos transportan de un lado a otro, son el sostén de nuestro cuerpo, y le prestamos pocos cuidados. A menudo, usamos tacones demasiado altos, hormas muy estrechas o puntas excesivamente afiladas que nos pueden provocar lesiones irreparables.
El momento idóneo para comprar calzado y probárselo es la última hora de la tarde, pues nuestros pies están cansados y hasta puede que hinchados. Por ello, podremos adquirir zapatos en su justa medida. Se aconseja probarse los dos zapatos, ya que no se nota, pero es posible que un pie sea más grande que el otro.