El plan de paz con los paramilitares colombianos atraviesa por su momento más crítico, después de ocho meses de negociación, a raíz de la amenaza de los grupos derechistas de "regresar a la guerra" si el Congreso aprueba una ley que los obligaría a pagar penas de cárcel de entre 5 y 8 años por crímenes atroces.
La suerte del diálogo con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, ultraderecha) quedó en vilo tras la advertencia de sus jefes de retirarse de la mesa de conversaciones si el Congreso aprueba la norma.