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El Gobierno de EEUU insistió ayer en buscar una solución diplomática a la crisis por el avión espía retenido en China, para lo que ha renunciado a las amenazas y a una oferta de mediación del activista de los derechos civiles Jesse Jackson.
La Casa Blanca, que reconoce que no puede amenazar a China con represalias que acabarían afectando también a Estados Unidos, sigue buscando las palabras que permitan la liberación de los veinticuatro tripulantes del avión sin presentar la disculpa formal que exige Pekín.
EEUU trata de mantener "un delicado equilibro entre emplear el tiempo necesario para que nuestros militares regresen y no dejar que pase demasiado tiempo hasta que nuestra relación (con China) quede dañada", explicó ayer el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
Añadió que el presidente George W. Bush está decidido a emplear "todos los medios diplomáticos que tiene" para lograr el retorno de los veinticuatro tripulantes del avión "EP-3" que el pasado día 1 practicó un aterrizaje forzoso en la isla china de Hainan.
La insistencia en la vía diplomática se debe a que el Gobierno de EEUU ha concluido que cualquier represalia hacia China -por ejemplo, la venta de armas de última tecnología a Taiwán, boicotear la concesión de los Juegos Olímpicos de 2008 a Pekín o limitar el comercio- dañaría a largo plazo los intereses económicos y políticos estadounidenses en Asia, señaló ayer el diario The New York Times.
La Casa Blanca recibe presiones del ala más conservadora del Partido Republicano para que adopte una posición más fuerte, pero las grandes empresas temen las consecuencias económicas que ello pudiera tener.
Al menos, Washington está satisfecho porque sus diplomáticos en China se han podido reunir por quinta vez con la tripulación, lo que confirma la regularización de esos contactos.
Los veintiún hombres y tres mujeres que tripulaban el avión se encuentran en un "estado excelente", dijo Fleischer.
El portavoz de la Casa Blanca evadió las cuestiones acerca de si el Gobierno aceptará la propuesta de mediación de Jesse Jackson y se limitó a decir que Bush "aprecia los esfuerzos de todos los ciudadanos que han ofrecido ayuda".
"Estoy dispuesto a ir" a China para propiciar la salida de los tripulantes del avión, dijo ayer a la cadena televisiva CNN Jackson.
"Podríamos acercarnos a una crisis mundial por culpa de la diferencia entre disculpa, pesar o condolencia", advirtió el reverendo negro y aspirante frustrado a la candidatura demócrata a la Presidencia del país.
Jackson tiene un largo historial de mediaciones para conseguir la liberación de ciudadanos estadounidenses retenidos en países como Cuba, Irak y Siria, y que incluye a los tres soldados capturados por Yugoslavia durante los bombardeos de la Alianza Atlántica en 1999.
También ha viajado a Cuba, Irak y Siria para mediar en favor de estadounidenses allí detenidos.
Bush, que intenta no dramatizar la situación, tenía previsto mantener su programa de trabajo, con la reunión ayer con el rey Abdalá II de Jordania o un acto con deportistas profesionales en favor de la educación infantil.
El presidente y su gobierno han intentado evitar lo que llaman lenguaje "incendiario", pero los ciudadanos parecen haber llegado ya a sus propias conclusiones: una encuesta divulgada hoy señala que el 55 por ciento de los estadounidenses consideran que los tripulantes son "rehenes".
Además, casi el 68 por ciento de los encuestados opinan que EEUU no tuvo la culpa del incidente ni actúa de manera inadecuada con los vuelos de espionaje electrónico que se llevan a cabo de manera habitual cerca de China.
Y un 54 por ciento opinan que Estados Unidos no debe ceder a la exigencia china de que presente una disculpa formal, según la encuesta, realizada por Gallup para CNN y el diario USA Today. |