Un jurado federal absolvió el jueves a dos inmigrantes cubanos acusados de haber amenazado con armas a funcionarios de la Guardia Costera estadounidense cuando intentaban llegar a las playas de los cayos de la Florida el año pasado.
Este fue un caso poco común porque, generalmente, los balseros cubanos no son acusados de actos violentos cuando se enfrentan a los guardacostas en el mar. Si los capturan antes de tocar tierra, los cubanos suelen ser deportados a la isla de gobierno comunista, pero si logran pisar suelo firme entonces se les permite que se queden en el país.
Javier Morales Molina, de 27 años, y su primo Reinaldo Molina Morales, de 30, habían sido acusados de "uso de armas mortales y peligrosas" (un cuchillo y otro objeto punzante) contra efectivos de la Guardia Costera cuando los interceptaron en el mar.
Ambos jóvenes lograron llegar el 6 de mayo del 2003 a la costa de Cayo Largo, en Florida, junto con el hermano de Morales Molina, Alfredo, de 28 años, tras haber nadado entre manglares para alcanzar la playa.
El incidente fue televisado y las imágenes mostraron a Molina agitando los brazos en señal de triunfo cuando llegó a tierra firme.
"Ahora mismo me siento muy bien. Sabía que no había hecho nada", dijo Morales Molina fuera del tribunal de Cayo Hueso donde se leyó el veredicto.
"Siempre estuve seguro de Estados Unidos", agregó Morales Molina, quien había realizado varios intentos infructuosos por llegar a las costas norteamericanas.