|
Gobierno dicta estado de sitio, pero no logra contener convulsión social

Agencias
Internacionales
El Gobierno de Bolivia decretó ayer sábado el estado de sitio ante el clima de convulsión social que agita al país, mientras choques entre el ejército y manifestantes dejaron dos muertos y un número no determinado de heridos, 25 según versiones periodísticas, así como 25 arrestos, según cifras oficiales. "El caos estaba empezando a cundir justo en el momento en que el país empezaba un proceso de reactivación económica y se aprestaba a iniciar un segundo diálogo nacional" con la participación de fuerzas políticas y sociales, dijo en un mensaje al país el presidente Hugo Banzer. Cochabamba (centro) volvió a ser escenario este sábado de enfrentamientos y barricadas contra uniformados tras desmentir el Gobierno el anuncio hecho la víspera por el prefecto Hugo Galindo de que el consorcio ítalo-boliviano Aguas del Tunari decidió abandonar la construcción de una polémica presa de agua, origen de los disturbios desde el martes pasado. En tanto, un contingente aproximado de 100 policías se amotinó este sábado en un regimiento cercano a la plaza de armas de La Paz en demanda de mejoras salariales. Un ofrecimiento gubernamental de aumento salarial del 20% fue rechazado de plano por los policías, confirmó a la AFP el viceministro de Informaciones, Walter Mur. Las escaramuzas protagonizadas por un gentío que protestaba en el centro de la ciudad de Cochabamba, 500 km al sudeste de La Paz (centro) arrojaron esta tarde un saldo de cuatro heridos de bala, informó a la radio local el médico Fanor Saavedra, propietario de la clínica que los atendió. Más de una docena de soldados y policías que patrullan la ciudad también resultaron con heridas leves producto de las piedras y otros "objetos contundentes" que lanzaron los manifestantes, según las autoridades policiales. Por otra parte, un campesino muerto y tres heridos fue el saldo de un choque entre campesinos y militares que intentaban despejar el bloqueo de una importante ruta en el altiplano boliviano, denunció la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), organizadora desde el lunes de un bloqueo en seis de los nueve departamentos de Bolivia. Según la CSUTCB, el campesino Rogelio Callisaya fue abatido de un tiro en la escaramuza que libraron campesinos y uniformados en la localidad de La Huachaca, a unos 180 km al sur de La Paz. Pero el viceministro de Información atribuyó su deceso a "una insuficiencia cardíaca mientras participaba en los bloqueos". La otra víctima, Walter Hugo Daza Argandoña, de 16 años, murió de un tiro en la cabeza cuando el ejército trataba de levantar una barricada en la ciudad central de Cochabamba, según indicaron el canal de televisión PAT y la radio Panamericana, ambos de alcance nacional. La CSUTCB demanda las modificaciones de las leyes de Alcantarillado y Saneamiento Básico -que busca privatizar el uso del agua en las comunidades rurales- y en el INRA -que consolida la concentración de la tierra en pocas manos-, según ella. Mientras, los policías amotinados, pertenecientes al Grupo Especial de Seguridad (GES), explicaron a la prensa que la medida se origina además en la negativa a reprimir una huelga de hambre encabezada por la sargento Rossmary Corrales, 15 esposas de policías de baja graduación y un niño de 12 años. Las huelguistas, desalojadas por otras fuerzas de la sede de la Central Obrera Boliviana (COB), rearticularon su ayuno en el Sindicato de la Prensa de La Paz y posteriormente en las instalaciones del GES, emplazado a dos cuadras del palacio Quemado, en pleno centro de La Paz. El ministro de Gobierno, Wálter Guiteras, informó, por su parte, de la detención de al menos 25 dirigentes cívicos y sindicales de Bolivia, que fueron confinados en un avión militar a la tropical comarca de San Joaquín, una retirada zona ubicada cerca de la frontera con Brasil. Un alto funcionario policial informó no obstante de la detención de 17 dirigentes en Cochabamba (centro) y de otros 20 en La Paz, entre los cuales se encuentra el líder campesino Felipe Quispe Huanca, quien encabezó el bloqueo de caminos de cinco días en el altiplano boliviano.
|