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"No aceptaré presiones de nadie", dice Mireya

Redacción
Crítica en Línea
La presidenta Mireya Moscoso advirtió ayer a la Asociación Nacional de Enfermeras de Panamá (ANEP), que no permitirá presiones ni de ellas ni de nadie, y no va a iniciar un diálogo mientras se mantiene el movimiento que tiene paralizados los hospitales del país. Con paro no hay diálogo, dijo. "Esa actitud no se la voy a permitir ni a ellas, ni a nadie", señaló la mandataria, mientras recordó que la ANEP tuvo la oportunidad de protestar y mejorar las condiciones de sus jubilaciones hace tres años, durante el gobierno de Ernesto Pérez Balladares. Moscoso dijo que la ANEP está exigiendo la restitución de sus jubilaciones, sin ni siquiera haberse sentado en una mesa de negociaciones y "lo peor es que se van a un paro que perjudica a cientos de panameños". Ayer el gobierno utilizó al mediador en esta crisis, monseñor Rómulo Emiliani, obispo de Darién, para entregar una propuesta a las enfermeras. Sin embargo, los "ángeles blanco" lo rechazaron porque se les pide que suspendan el paro para luego iniciar la negociación. "No suspenderemos el paro (...) lo haremos cuando veamos que hay voluntad de solucionar la situación", dijo una de las voceras. Por su lado la legisladora Balbina Herrera, presidenta del PRD, negó haber formado parte del equipo que negoció con la anterior dirigente de las enfermeras, Dini de Gómez, para eliminar las jubilaciones especiales. Hoy, desde las nueve de la mañana, el gobierno y las enfermeras se sentarán "en un lugar neutral" al que también acudirá monseñor Emiliani. "Si resulta bien, levantamos el paro", señaló la vocera.
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