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Esto va para hombres y mujeres. En Panamá hay demasiadas tragedias familiares que han empezado por la equivocada manera de ver la vida, lo que lleva a las parejas a preferir la apariencia y no los sentimientos o la calidad de la persona a quien se elige para vivir la vida.
Nos importan más un buen par de ojos, una cintura pequeña, un buen trasero, la voz y el color de la piel, o los músculos y el tamaño. Poco nos ponemos a valorar si él o ella son inteligentes, amables, capaces de amar para toda la vida, o si son generosos y llenos de un gran espíritu de sacrificio.
Nos importan más el brillo de la juventud, el dinero, lo que parece ser bonito y nos ayudará a que nosotros mismos nos veamos mejor. No podemos cuidado a los sentimientos de la otra persona, a su trayectoria en los estudios, a su dedicación en la familia y a su relación con los semejantes.
La vida es mucho más que objetos materiales, y la belleza y la juventud son de las primeras cosas que se pierden en la vida, cuando los años inclementes se van instalando en nuestra piel. Al final solo queda la persona, con todas sus virtudes y defectos, sus buenos y malos sentimientos, y toda su miseria humana. Estas cosas son algo que nunca cambia en el hombre y la mujer, y son las que hay que mirar antes de escoger pareja... para no cometer errores, para no seguir hundiendo las familias panameñas en el desastre. |