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Vicepresidentes de Cámara baja no renuncian por caso de corrupción

Agencias
Internacionales
Los dos vicepresidentes de la Cámara de Representantes del Congreso colombiano se negaron a renunciar este lunes, pese al escándalo desatado por denuncias de corrupción que provocó la dimisión del presidente de la corporación, Armando Pomárico. Por el contrario, los vicepresidentes, Luis Ernesto Guerra (Conservador, gobierno) y Octavio Carmona (Liberal, Oposición), dijeron que se mantendrán en sus puestos y que asumen el manejo de la Cámara baja mientras se nombra el nuevo presidente. Vamos a "hacer frente a la situación de desgreño administrativo que se ha denunciado, con el objeto de restablecer el orden", dijo a la prensa Carmona, tras una reunión de dos horas con su colega, en la que analizaron su situación jurídica. El escándalo por la asignación irregular de contratos por 2,7 millones de dólares en diciembre, originó el sábado la renuncia de Pomárico, después de que fueran detenidos en la última semana dos altos funcionarios administrativos del Congreso y tres de los contratistas. El presidente Andrés Pastrana, que intenta procesos de paz con las guerrillas izquierdistas, que argumentan la "profunda corrupción" de las instituciones como una de las razones para sustentar su lucha armada, convocó para los próximos días una reunión de representantes de los partidos, para buscar un compromiso contra ese fenómeno. "Quiero hacer claridad que no tengo ninguna responsabilidad en actos de corrupción", agregó en sus declaraciones Carmona, quien además anunció que se retira de la dirección colectiva del Partido Liberal, para desempeñar "con mayor autonomía" sus funciones. La renuencia de Carmona a dimitir puso en situación incómoda a los liberales, cuya directorio había exigido la renuncia de todos los implicados. Tampoco sale bien librada la coalición del gobierno, conformada por el partido Conservador y un sector "colaboracionista" del partido Liberal, que llevó al poder a Pastrana en 1998. Una de las banderas que la coalición esgrimió en la campaña por la presidencia fue la de prometer una "transparencia administrativa", como forma de contrastar con la candidatura oficialista del liberal Horacio Serpa, lugarteniente del entonces mandatario Ernesto Samper, calificado por Washington como "aliado de narcotraficantes". Las revelaciones realizadas por organismos de investigación en las últimas semanas en el Congreso, sacaron a flote irregularidades en la forma extrarrápida y burlando controles administrativos en que fueron firmados los 60 contratos, en menos de 48 horas, el 30 y 31 diciembre pasado. Entre los gastos se incluía una orden para comprar papel higiénico por 50.000 dólares, para el uso de un mes, y el pago de 90.000 dólares para la limpieza de pisos y paredes del Capitolio (sede del legislativo). Igualmente, según una investigación de la Fiscalía, los contratistas eran obligados a pagar en sobornos hasta un 60% del valor que recibían.
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