Ha dicho en reiteradas ocasiones, el mentor cubano Higinio Vélez, "hemos perdido una batalla y no la guerra". Hoy Cuba tiene la oportunidad de cobrar una derrota y pasar sobre el tren de la pelota, la República Dominicana en la primera semifinal del Clásico Mundial de Béisbol que se juega esta tarde en San Diego.
Cuba y Dominicana son el abre bocas de una jornada de alaridos en el Clásico Mundial, cuando los cuatro mejores equipos se miden en una faena beisbolera en el Petco Park de san Diego. A eso de las 7: 00 de la noche, Korea y Japón, definen el segundo finalista, camino a una serie final el lunes en la noche.
Hoy, los cañones sonarán desde muy temprano, cuando la máquina dominicana se mide a Cuba y presente su alineación del terror. Albert Pujols, David Ortiz, Moisés Alou y los soneros, salen a medir fuerza ante el pitcheo cubano. En la primera batalla, los dominicanos ganaron a Cuba en un partido de carreraje, pero con un sentido especial en su interior.
Cuba no estuvo tan lejo como lo refleja la pizarra y la experiencia cuenta para los dos rivales. Osmandry Odelin pudiera ser el abridor de la tropa cubana y el gigantón Bartolo Colón por los de Quisqueya. Cuba pudiera tener un juego habilidoso, con toques a los costados para mover a Colón de la colina y probar la lesión de Adrián Beltré en la tercera base, que ha jugado algo limado en la segunda serie.
Eduardo Paret, Michelle Henriquez y Yuliesky Gourriel, uno, dos y tres de la hueste cubana, serán una prueba de fuego, para Bartolo Colón y sus 95 millas de velocidad.
Primero serán los isleños, del mismo pájaro las dos alas y luego los orientales, Korea y Japón, para cerrar con honor.