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Los padres de familia saben que mandar a sus hijos a esta escuela, sería enviarlos a una trampa de muerte, por su lado, los docentes, no se atreven a llegar a ella.  |
En vez de acudir a un sitio de estudio, pareciera que los estudiantes fueran enviados a un lugar de castigo. Se trata de la escuela de quebrada Pití, situada a orillas de la carretera que conduce de Chiriquí Grande a Almirante, en la provincia de Bocas del Toro, aproximadamente en el kilómetro 50, la cual no cuenta con zinc, las maderas son el hábitat de termitas y comejenes, el piso muestra estiércol de caballo, de perros y de vacas, mientras que las paredes están a punto de ceder.
Pareciera una historia de lo desconocido, pero lamentablemente es la realidad de casi 100 niños que deben iniciar clases hoy lunes. Los padres de familia saben que enviar a sus hijos sería ponerlo en manos de la muerte y por otro lado, por mucha vocación que tenga, no hay educador que se atreva a dar clases en el lugar.
El lugar queda accesible a la visita de los funcionarios del Ministerio de Educación y otras instituciones como el Fondo de Inversión Social (FIS), que efectivamente han llegado por tres años consecutivos al lugar pero que a pesar de las esperanzas dadas a los pobladores, se han quedado en falsas promesas.
Esto, es corroborado por el señor, Donaldo More, vicepresidente de la Asociación de Padres de Familia, quien visiblemente molesto precisó que el director de un colegio cercano, funcionarios de Educación y del FIS, lejos de ayudar, han colaborado en el atraso de un proyecto que ante el desinterés de las autoridades, iban a realizar ellos mismos.
El señor More, donó una parcela de tierra donde empezaron a sembrar postes para una futura y pequeña escuela de madera, que sin lugar a dudas iba a palear el problema, sin embargo al iniciar la obra, fueron interrumpidos por un profesor que se identificó solamente por el nombre de "Simón", pues éste les pidió que suspendieran la construcción y esperaran un poco, anunciándoles que se habilitaría un mejor edificio, sin embargo, "nunca más regresó y nuestros hijos ahora no tienen escuela", enfatizó More.
En la misma ruta existe otro caso no menos penoso, la escuela de la comunidad de Los Chiricanos. Esta edificación consta de unos postes de árbol de mangle, una hojas de zinc y algunas sillas, no tienen pido de cemento, mucho menos facilidades de servicio sanitario ni las mínimas condiciones dignas de sus ocupantes. |