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Uno de los soldados es sumergido en una charca, que sirvió para la ceremonia.  |
Marines estadounidenses decidieron este domingo convertirse al cristianismo en pleno desierto del norte de Kuwait antes de un posible enfrentamiento con las tropas del presidente iraquí Saddam Hussein.
En una cálida mañana soleada, cerca de 35 marines dejaron caer sus fusiles de asalto antes de ser bautizados en el agua de una charca improvisada. Algunos se convertían al cristianismo por primera vez, y otros volvían a recibir el sacramento del bautismo para confirmar su fe.
Sus compañeros observaban la escena con atención y murmuraban "amén" y "alabado sea el Señor", mientras sus camaradas eran cristianados por un capellán perteneciente a este cuerpo de élite del ejército estadounidense que no tardó en prometer a los nuevos fieles "un lugar en el paraíso", tras una vida llena de buenas acciones.
"La perspectiva de ir a una guerra tiene mucho que ver con esto", declaró a la AFP el capellán Travis Moger, agregado al segundo batallón del 23 regimiento de los marines, con rango de teniente.
"Han reflexionado sobre su propia muerte, sobre su relación con Dios y sobre todo lo que desean hacer durante el resto de sus vidas. Uno piensa mucho en esas cosas cuando sabe que va al combate", aseguró.
Vestido con pantalón corto y apoyado por sus camaradas, cada marine se purificó de sus pecados y pidió misericordia antes de zambullirse en el agua bendecida por el teniente Moger.
"Me di cuenta de que vivía siguiendo el ejemplo de gente que no creía en Dios", declaró uno de ellos. "Era un hipócrita y después fui tocado por la gracia de Dios", dijo otro bajo los aplausos.
Los casi 140.000 militares estadounidenses desplegados en Kuwait, al lado de otros miles de soldados británicos, esperan la orden del presidente George W. Bush para invadir Irak con o sin consentimiento de la ONU. |