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Si hay algo que deja mucho que desear de un individuo es su forma de dar la mano cuando saluda . Y es que esa es la carta de presentación de cualquier persona . Mirar a la gente a los ojos y saber dar la mano son indicativos de la calidad de educación que poseemos, y cuando hablamos de educación no nos referimos a un individuo con más de un doctorado o alguna especialización profesional, sino de esa formación que se fomenta en el hogar, desde la niñez cuando se forja el espíritu de una persona altruista, sencilla y modesta.
Simple y llanamente nos referimos a esos panameños, en especialmente a los más jóvenes, que han olvidado que siendo amables se les abrirán muchas puertas y porque no, hasta podrán llegar a conocer a esa a ser persona con la que toda su vida ha soñado, con sólo un gesto de amabilidad.
Pero muy distante a eso hoy vemos levantarse se una generación a la que se le hace muy difícil decir buenos días, buenas tardes o buenas noches y mucho menos tomarse el tiempo para extender la mano y ofrecer un buen saludo.
Y es que parecieran desconocer qué significa ser amable. Pero bueno, la amabilidad es una cualidad que debe cultivarse y de nada sirve decirle a nuestros jóvenes que sean amables, cuando nadie se ha tomado el tiempo de explicarles lo importante de convivir con los demás y que un gesto amable solucionaría muchos de los conflictos que a diario vemos. |