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Durante una amena plática en un restaurante, un conocido me cuestionó la forma cómo los medios informativos y gran parte de la población, describen a los Estados Unidos en general como "América", que los gringos se autoproclaman "americanos". Tampoco el término "norteamericano" se aplicaba para describir a la potencia, pues hasta los mexicanos, canadienses, la gente de regiones como Alaska y hasta el Québec, se les puede denominar de la misma forma. Según la persona con quien conversaba, debería ser "estadounidenses".
De inmediato le dije al conocido que tenía casi toda la razón, puesto que ya es imposible cambiar una conceptualidad tan arraigada tanto dentro como fuera del Continente Americano. Cuando uno visita Europa, Asia, Oceanía, Medio Oriente y el África, la gente insiste en describir de "americanos" a los estadounidenses. Pero no hay que ir lejos, en toda la América Latina, llamamos "americanos" a los vecinos norteños.
¿Quién fue el culpable de este término tan influyente, que sin querer engloba a nuestras naciones dentro de la hegemonía estadounidense? Hay dos razones, dos culpas: Por un lado, James Monroe, quien fuera presidente norteamericano en 1823, declaró una vez ante el Congreso de su país que "América era para los americanos", convirtiéndose en el pilar de una política exterior y de la conciencia histórica estadounidense más marcada, incluso hasta el presente, como lo es el "Destino Manifiesto".
Esta frase de "América para los americanos" es la cuña publicitaria más exitosa de los tiempos modernos. Fue tan grande el peso de la declaración que los ingleses no se atrevieron a entrar en el Hemisferio Occidental, ni estorbar el desarrollo de las nuevas naciones latinoamericanas. Empero, igual causó una especie de coloniaje superficial, indirecto del mundo hispano hacia el coloso norteño en crecimiento.
¿Qué moral tiene el panameño de cuestionar esta terminología de "americanos"? Al cabo de la situación, hasta nos gusta, al punto de adorar la cultura estadounidense, su consumismo, el dinero verde que ellos llaman "dólar", o hasta el hecho de que se vive bien en una tierra de progreso sin fin.
Panamá en verdad es una sociedad globalizada. Pero eso se debe a que desde mucho antes de 1903, el istmo estaba predestinado a una función específica dentro de los objetivos globales. Formamos parte de un continente multifacético, con culturas diferentes, aunque siempre el latinoamericano quiere ser como el estadounidense, igual el norteamericano ve algo especial en la gente al sur de en Río Grande, en Texas.
En fin, la cuestión de que si debemos declararnos "americanos" o no, es una discusión ilógica. Esta generación jamás cambiará esa terminología, mientras dependamos del dólar y sigamos admirando al titán de barras y estrellas, que nos vende sus hamburguesas McDonald's o el software básico de Microsoft para activar la computadora e ingresar a la internet. |