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Colombia, que realizó sus elecciones legislativas en medio de una difícil coyuntura de violencia, votó en relativa calma, en una jornada que marcó, en el plano político, una gran derrota para los grandes partidos tradicionales y un fuerte ascenso de los movimientos de tendencia de derecha --identificado en la candidatura presidencial independiente de Alvaro Uribe Vélez-- e izquierda.
En cuanto a los postulantes al Congreso, la jornada electoral para escoger a 102 senadores y 166 representantes (cámara baja) fue dominada por la figura del ex guerrillero Antonio Navarro Wolff, un hombre del antiguo M-19 que firmó la paz con el gobierno colombiano en 1990.
Navarro, un congresista de izquierda que hace más de una década fue víctima de un atentado con granada que le cercenó una pierna y le afectó el sistema vocal, obtenía al cierre de este despacho la mayor votación para el Senado, seguido por dos figuras de la derecha, el ex alcalde de Medellín, Luis Alfredo Ramos, y el actual legislador Germán Vargas Lleras, ambos adherentes a la candidatura de Uribe Vélez.
Aunque el primero de ellos es de extracción conservadora y el segundo de origen liberal, ambos han coincidido en el apoyo al candidato presidencial independiente de derecha, amplio favorito en las encuestas para vencer en los comicios del próximo 26 de mayo.
Las elecciones presentaron una inédita preferencia de los electores por las opciones más alejadas del centro: entre los primeros en votación figuraron líderes de la derecha ''uribista'' (Mario Uribe, Enrique Gómez y Rafael Pardo, además de Vargas y Ramos), mientras que por la izquierda aparecieron, además de Navarro, el ex magistrado Carlos Gaviria y el sindicalista y ex guerrillero Luis Alberto Gil.
Este resultado se produjo en perjuicio de los grandes partidos, liberal y conservador --este último en el poder-- que habían dominado las cámaras legislativas en las últimas décadas.
La candidata presidencial independiente Noemí Sanín señaló que en el Congreso elegido "hay nuevas figuras, lo que garantiza que se vaya a poder dar una reforma política''.
Las elecciones para escoger a 268 congresistas se celebraron apenas 18 días después de que el gobierno y las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) rompieran un proceso de paz que llevaban a cabo, tras lo cual la agrupación insurgente lanzó una ofensiva de violencia que hizo temer a las autoridades por la suerte del proceso electoral.
Los incidentes se registraron en varios puntos del país, aunque no empañaron el resultado electoral general, según las autoridades civiles y militares nacionales, y también según la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo jefe, el argentino Santiago Murray, calificó la elección de "fiesta cívica''. |