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Ocurre primordialmente en los lugares de trabajo donde algunos hombres, mayormente jefes de departamento y de oficinas varias, presionan a las empleadas para que acepten tener relaciones sexuales con ellos, so pena de despidos o, peor aún, de tener que soportar angustiosas circunstancias de trabajo.
Muy poco se ve a mujeres presionando sexualmente a los hombres, pero se da.
Estos señores usan su poder como empleados de importancia para lograr favores sexuales de sus subalternas, lo que los coloca en muy mala posición como caballeros. Si tienen que recurrir a estos métodos para obtener la atención de una mujer, es porque les falta talento y recursos.
Siendo así, lo que se les pude aconsejar a las damas es denunciar inmediatamente estas situaciones; una risita a este tipo de hombres, un relajo mal planteado y hasta el silencio, puede interpretarse como aceptación de ellas a la situación. |