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La sociedad, la humanidad parece no haber cambiado mucho desde los tiempos en que Jesús de Nazaret y su movimiento, compartieron con su pueblo, alegrías y tristezas.
Eso nos lo recuerda el Pastor de la Iglesia Luterana salvadoreña, Reverendo Roberto Pineda en uno de sus artículos que nos llegan por internet y que titula: "La humildad de Jesús y la soberbia de los poderosos".
Relata el Reverendo Pineda que, observador como era, Jesús visualizó, en una fiesta de bodas a la cual asistía, un microcosmo de la sociedad judía de entonces, "la cual promovía un tipo de conducta de competencia permanente por los primeros puestos. Era un sistema basado en poseer reconocimiento, riquezas, poder político, status social y para ser el primero había que desplazar a los otros, vencerlos".
Nos preguntamos si ha cambiado en algo nuestra sociedad. ¿A qué se deberán las constantes denuncias por corrupción?, ¿Por qué hay tantas diferencias entre miembros de un mismo partido político?
Dice el Pastor salvadoreño en su artículo: "era una cultura (la judía) basada en la competencia y la desigualdad. La lucha por los asientos principales era el valor supremo que determinaba la vida de las personas y no sólo en las fiestas de bodas, sino en todas las esferas de la vida, incluyendo la dimensión religiosa, que estaba marcada por la desigualdad y la indiferencia social".
Esta visión de mundo todavía continúa vigente en nuestra sociedad moderna globalizada; señala el religioso salvadoreño y termina diciendo: "hace unas semanas (el artículo fue publicado el 2 de septiembre de 2001) en El Salvador, los capataces de una maquila agredieron a una trabajadora sindicalista hasta hacerla abortar y esto no salió ni en las páginas principales, ni en las páginas sociales de los periódicos donde aparecen los matrimonios de los poderosos. Es una historia que quedará en la impunidad. La soberbia de los poderosos actúa de esta forma, en todas las latitudes y en todas las épocas".
En su relato, que es bastante extenso, el Reverendo Pineda reflexiona sobre las enseñanzas de Jesús y que aparecen en la Biblia, de las cuales copiamos unas cuantas, para que, los que nos llamamos cristianos, las tengamos presentes: "el que así mismo se engrandece, será humillado"; "y los humildes, por muy oprimidos que se encuentren, siempre cuentan con el amor de Jesús"; "invita a los pobres, los inválidos, los cojos y los ciegos... y serás feliz". |