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El mandatario estadounidense temió que el gobierno de su país fuera destruido.  |
Sólo unas horas después de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, unos 100 altos responsables ministeriales de Estados Unidos (EU) fueron conducidos, en helicóptero y en autobús, a lugares secretos.
Desde entonces, estas personas forman un gobierno fantasma puesto en marcha por el presidente Bush por temor a que se produjera una guerra nuclear, según informó el Washington Post.
Para poner en marcha este ejecutivo en la sombra, Bush sólo tuvo que activar un plan denominado de continuidad de las operaciones, ideado durante la Guerra Fría.
Un centenar de altos responsables que representan a los principales ministerios estadounidenses tuvieron que dejar a sus familias y sus lugares de trabajo habituales para vivir y trabajar en sitios secretos, llamadas por el citado diario "fortalezas" y situados en la costa este de Estados Unidos.
El Washington Post precisa que, desde finales del pasado mes de octubre, se establecieron turnos de 90 días que estas personas -su identidad no ha sido revelada- han denominado irónicamente como 'el impuesto del búnker'.
El tamaño del gobierno fantasma varía desde 70 hasta 150 personas según la fecha, precisa el periódico.
El Post añade que, en caso de un colapso del gobierno de EU, estos funcionarios asumirían el mando de las oficinas federales regionales para contener "los trastornos en los suministros de alimentos y agua, los transportes, la energía y las telecomunicaciones, además de asegurar la salud pública y el orden".
"Más tarde (el gobierno oculto) trataría de reconstituir el sistema administrativo y político de los Estados Unidos, después de la agresión enemiga", agrega. |