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Las fotografías de los medios impresos y los videos de la televisión demuestran la cantidad de borrachos que había para los carnavales.
La gente cuando se toma un trago de más se transforma. Hace cosas que en su sano juicio ni siquiera le pasaría por la mente. El tímido habla hasta por los codos, el pacífico se convierte en un bravucón y la recatada en una exhibicionista.
El licor hay que saberlo administrar. Si se siente mareado pare de tomar, no se deje llevar por las amistades, al final de cuenta el que queda borracho es usted. |