Un artefacto explosivo de forma redonda fue encontrado por personal que labora en los proyectos del nuevo Aeropuerto Enrique Jiménez, ubicado en France Field, en Colón.
Se presume que con la remoción de tierra en esos sitios para la reconstrucción del nuevo aeropuerto, este quedó en la superficie. El artefacto pudo pertenecer a los norteamericanos acantonados en la provincia de Colón.
Joaco Hernández fue el que descubrió el artefacto entre los matorrales y de inmediato llamó a la Policía Nacional.