El Barcelona afronta el partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey ante el Valencia convencido de que su estado de ánimo, su inercia ascendente, debe alcanzarle también para convertirse en finalista del torneo del KO.
Enfrente tendrá a un rival sumido en una profunda crisis institucional y deportiva que se aferra a esta competición -la única en la que el Valencia ha sido realmente el Valencia- para salvar una decepcionante temporada.
Tras recortar siete puntos al Real Madrid en la Liga durante el último mes y dejar encarrilada su clasificación para los cuartos de final de la Liga de Campeones con una exhibición de juego en Celtic Park (2-3), los hombres de Frank Rijkaard buscarán una nueva victoria en el Camp Nou que refrende su dulce estado de forma y le permita afrontar con garantías la vuelta en Mestalla.