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Los que entramos a más de cuarenta años, añoramos aquellos carnavales, en donde la alegría y el agua fría, recorriendo el cuerpo de las personas, hacían que temblaran y gritaran por la sensación que recibían por la baja temperatura y las brisas de verano. Cantidad de equipos rodantes con sus tanques de agua, llegaban a las casas pidiendo permiso a familiares o amistades para mojar a damas en plan de conquista.
De aquí surgieron matrimonios decentes como sucedieron en los carnavales de los tiempos que existía el teatro Amalia, la Panadería Chen, el quiosco de Ñato Carreto, la Ferretería de los Urrutia, almacenes de los Dayan, Sucre, la Refresquería Selecta, Farmacia Ramírez, Curtiembre de Pablo Barés, la Mueblería Fino-Fino de don Carmelo Spadafora, la tapicería Herrera, la zapatería de Choquito, los helados de Tilingo y los raspados de Ventura. Muchos de estos negocios han desaparecido a través del tiempo. Por supuesto, hay que mencionar el Jardín Shangrilá en donde nos esperaban orquestas como la de Marcelino Alvarez y Armando Boza, después de una larga jornada de mojadera y un descanso de al menos dos o tres horas.
Recordamos a mi primo Yonyi con un carro improvisado; las tunas de Calle Abajo con disfraces hechos de tallos y hojas de plátanos. Las tunas la encabezaban el popular Pulguita Pérez y Porras Almengor, con la música del Negro Judas. Más adelante iba la reina Bellecita que llegó a Chitré y se instaló a vivir en la residencia de Alonso, buen cocinero del Hospital Cecilio Castillero. De pronto, se nos aparecía un celaje haciendo maromas, era Beltrán acompañado de los aplausos de Chilo el de Lucía. Las tonadas en ese tiempo eran pocas, las que más se escuchaban eran las de "Se va la Canoa, y Quiero amanecer", sinónimos de agua maza.
Existía la cantina de don Erasto Espino y Alfonso Camarano en donde la figura principal era Pastorcito Peralta con el popular Candelo; caballo inteligente que lo único que no hacía era hablar, pero entendía a su amo.
Hoy se le ocurre al alcalde de Chitré, hacer los culecos o mojaderas frente al estadio y muy cerca del cementerio. Es decir los carnavales de nuestro distrito tan famosos, se van a vestir de luto y están pronto a desaparecer por culpa de personas que se dejan llevar por ideas ajenas y no consultan y actúan con criterio propio.
La tumba de mis padres es la primera a la entrada del cementerio y pido a Dios se les respete, de lo contrario, demandaré a las autoridades competentes.
No es posible que los carnavales de la berraquera se lo están llevando para Los Santos, y ni siquiera las autoridades tienen la capacidad para nombrar una junta de hombres entusiastas en donde se escojan las reinas por voto popular y dinero o se hagan actividades para lograr unas fiestas de Momo dignos de todos los que pasamos de los cuarenta y más años.
Vaya decepción se llevará nuestro embajador Vasco del Mar Huertas, cuando salga a gozar los carnavales del Parque Unión y lo manden derechito para el cementerio.
Termino con lo que teníamos planeado el fiscal con sus grandes amigos el año pasado, sacar a Otilia Albodoto en un carro, con una gran tuna como homenaje a esa figura tan querida por su alegría y entusiasmo como lo somos la mayoría de los chitreanos.
Los buenos carnavales pronto van a desaparecer por ideas absurdas. El eslogan de que en el distrito nadie es forastero se lo estamos presentando a nuestros hermanos vecinos de Los Santos. |