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El carnaval ya lleva cerca de 14 víctimas, la mayoría por el exceso de velocidad que los jóvenes le imprimen a los vehículos que conducen.
Muchas veces los padres por complacer a nuestros hijos les permitimos operar vehículos, sin tomar en consideración, que los jóvenes por naturaleza, son aventureros y rebeldes. Por eso les encanta la velocidad y por ende vienen las desgracias.
Como padres debemos ser más responsables. Cuando enviamos a nuestros hijos a los carnavales, es preferible que vayan acompañados de un adulto hecho y derecho.
Claro que apenas pones un pie en la calle hay peligro, pero no podemos atraerlos innecesariamente. Un poco de control sobre las cosas que hacen nuestros hijos, puede evitar que nuestros hogares se llenen de luto. |