Hoy cumplimos un mes de permanecer en diferentes salas de la CSS, ingresamos estrenando el inicio del nuevo año en el Nicolás Solano, fuimos trasladados diligentemente por personal médico y funcionarios del 911 al centro del Seguro Social.
Entramos a “Sala Crítica”, un moderno y bien instalado cuarto con equipo médico de primera, lastimosamente no se puede decir lo mismo de un personal de apoyo que más bien semejaban a gladiadores del circo Romano (custodios). Intenté escabullirme por entre los barrotes de mi cama y fui interceptado por estos “espartacos” que luego de un forcejeo (tres contra este enfermo (“cautivo”), me sumieron a mi cama amarrándome con las sábanas fuertemente. Mi debilidad se hizo notoria. El periodista y amigo que se encontraba en la cama a mi lado fue “testigo de cargo”, solo después de darme explicaciones comprendí y me tranquilicé. No se puede bajar de la cama. Pudo evitarse este exabrupto si hubiese una explicación a pacientes y familiares. Relaciones humanas para el personal de apoyo.
Dos días después nos trasladaron a la Sala de Cardiología. En esta compartimos con el inseparable Toñín De Sedas, allí hubo mucha solidaridad con los colegas, algunos eran filósofos, abogados y verdaderos sociólogos, nos detuvimos en espera de aparatos para colocar en buenas condiciones.
Conclusión: Doctores y subalternos excelentes; personal de apoyo, bueno, alimentación acorde con la patología.
Custodios, aprovechar cursos de relaciones humanas.
Por otro lado, expreso mi agradecimiento a los periodistas Jesús Morales, Elisa Cedeño, Zelideth Rosales y Lucho Bejarano.
¡Ah! El doctor Morrison me trasladó a Semi- intensivo de Cardiología. Otro mundo reducido ( 6 camas impecables, doctores y enfermeras atentas y listas para cualquier emergencia. Aquí conocí a Miss Eneida De La Rosa, Enais De León, Yesmi, Sta. María, Dr. Eric Karabo, Nazara Peña, jefa de enfermeras, y los colegas Beto Vidal y su dedicada hija Lucka, periodista no empleada.