El Real Madrid derrotó plácidamente al Levante, 2-0, con goles de Karim Benzema y Ricardo Carvalho, en un encuentro al que aplicó la ley del mínimo esfuerzo con rotaciones de José Mourinho y la mente puesta en destrozar la maldición de octavos de Liga de Campeones.
El cuarto enfrentamiento de la temporada entre Real Madrid y Levante nació condicionado por el partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, el próximo martes, en Lyon.
Mourinho apostó por rotaciones y el 8-0 copero condujo a Luis García, técnico del Levante, a protegerse con una línea defensiva de cinco hombres.
Reservando fuerzas de Xabi Alonso, Mesut Özil y Emmanuel Adebayor, la noche fue plácida para el Real Madrid. Su portería la defendió Antonio Adán, ante la sanción de Iker Casillas, pero pudo ponerse cualquiera. El Levante ni tiró a puerta. Con el nivel de exigencia muy bajo, los goles blancos eran cuestión de minutos.
Para ello se asociaron Di María, Cristiano y Benzema. El delantero francés ha respondido bien ante el aumento de competencia, pero sus goles no han evitado que haya perdido el 9. Regresaba y marcó en la primera que tuvo. A los seis minutos. A placer. Tras una jugada eléctrica del 'fideo' argentino, con dos quiebros que tumbaron rivales antes de asistir.
Cristiano, al borde del descanso, golpeó con toda su potencia una falta lateral y Carvalho, que entraba con fuerza, solo tuvo que empujar a la red para poner el 2-0.
El encuentro estaba sentenciado. El hambre de goles del precedente copero no reapareció en el Real Madrid. El Levante, que solo llegó con un remate desviado de Valdo, no tuvo fe en nada. Mantuvo su defensa de cinco.