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EDITORIAL
Profundización de la crisis
La crisis económica que enfrentó el país durante el año pasado no parece superarse y ya varias empresas enfrentan situaciones de quiebra, remates, secuestros y otros procesos por parte de sus acreedores.
El año pasado, el grupo ADELAG se fue a la quiebra, mientras que negocios financieros y bancarios como Estrella Mar y DISA corrieron igual suerte por problemas de liquidez.
El crecimiento económico del año pasado fue de apenas 0.3 por ciento, lo que se tradujo en una caída de la demanda interna, aumento en el desempleo y una merma en las recaudaciones de impuestos.
Los almacenes no venden como antes, por lo tanto no hay rotación de inventarios y se caen las recaudaciones en los impuestos de importación y del Transferencia de Bienes Muebles.
El presupuesto del presente año ya sufrió una contención superior a los 360 millones de balboas. En momentos de crisis, la inversión pública puede compensar la falta de proyectos en el sector privado, pero la situación fiscal no lo permite.
Se estima que debido a la reducción en las ganancias de gran parte de las empresas que operan en el país, la recaudación del impuesto sobre la renta, tendrá una baja significativa.
Para colmo de males, durante los primeros meses del año fiscal, los ingresos por peajes en el Canal de Panamá registraron una merma de 60 millones de dólares, en comparación con similar período del año 2001.
A esto hay que advertir que las cosas en las bananeras en Puerto Armuelles parece empeorar, lo que hace más difícil y explosiva la situación del país, lo que reclama acciones urgentes.
El gobierno pregona que para los tres próximos años se contemplan inversiones del sector público y privado por el orden de 2,500 millones de dólares, pero la gente está como Santo Tomás: "ver para creer", porque por mucho tiempo se nos viene engañando con proyectos millonarios, que al final resultan castillos de arena.
A todo este panorama sombrío, se le añade la mala imagen que han proyectado los escándalos de corrupción, lo que espanta cualquier intención de invertir en Panamá.
Ante la situación actual, la clase política del país no atina en proponer acciones para superar la parálisis económica de nación, porque están más preocupados en salvar su pellejo del escándalo de corrupción que estalló en la Asamblea Legislativa, en la primera quincena de enero.
Así con la cabeza metida en la tierra como el avestruz, los políticos ven aproximarse el reinicio de las sesiones legislativas, sin percatarse de que se prepare un movimiento popular para bloquearle el acceso a ese Organo del Estado. Despierten señores, que la cosa viene seria.
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PUNTO CRITICO |
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