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Siendo niño, lo primero que gritabas cuando tenías miedo era: ¡Mamaaaaaa...!. En tu adolescencia, el grito se convirtió en muletilla: ¡ay mamá!. Ahora, ya no es grito de expresión ni de asombro. Tu voz es de pesar, pues tu madre ya no está contigo. Murió.
La historia se repite. Existen millones de personas en el mundo que hacen tantas cosas en su mente y nunca las materializan.
Recordamos aquel mensaje, que se difundió por e-mail, en el cual un chico contó que una vez se encontró a su madre en la panadería y notó que la blusa estaba rota y pensó: "Uno de estos días llevaré a mi madre a comprarle ropa nueva" o aquella vez -el día de su cumpleaños que le mandó un ramo de rosas con una tarjeta que decía: "Feliz cumpleaños mamá. Hoy no podré estar contigo, pues nos invitaron al cine. Saldré con tus nietos y mi esposa. Chao".
Los días para aquel chico ya no eran los mismos, ya que nunca podrá ir al centro comercial y el cine con mamita y lo único que lamentará toda su vida es no haber gozado de la presencia de su madre en vida.
Amigo lector, no dejes a tu madre a un lado. Recuerda que, mientras esté con vida hay que hacerla sentir como ella nos cobijó cuando éramos unos enanitos inocentes. "Snif, snif". |