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CONSULTORIO MEDICO
Tratamientos
para el dolor del pie

Dr. Hiller
Estimado
DR. HILLER: Tengo fascitis plantar, y mi mujer tiene juanetes.
¿Podría aconsejarnos sobre qué clase de
calzado sería más conveniente para ayudar a prevenir
o a reducir los problemas del pie? Además, al sentir tirantez
en los músculos del pie he tomado ibuprofeno durante unas
semanas pero todavía me duele; ¿hay otros tratamientos
no quirúrgico para curar la fascitis plantar?.
Estimado lector: Usar un calzado cómodo, que se ajuste
bien y que facilite el movimiento es muy importante para prevenir
o reducir muchos problemas del pie, incluidos la fascitis plantar
y los juanetes. Elegir cuidadosamente el calzado junto con el
ejercicio y otros tratamientos no quirúrgicos, casi siempre
alivia el dolor de la fascitis plantar; pero la mejoría
es lenta, a veces tarda meses en sentirse.
La fascia o venda, plantar es una banda de tejido fuerte y
resistente que se extiende sobre la superficie plantar del pie
donde el hueso del talón (calcáneo) hasta la base
de los dedos. Al funcionar como una cuerda tensada, esta banda
de tejido sostiene el arco del pie. Caminar, correr o incluso
permanecer de pie aumenta la tensión de la venda plantar.
Si sobre el pie se ejerce una tensión excesiva y repetitiva,
la venda comienza a doler y a inflamarse, dando lugar a la enfermedad
conocida como fascitis plantar.
La fascitis plantar es la causa más común del
dolor que se origina en la raíz del talón. El dolor
característico es una molestia constante - como el dolor
de sus magulladura sin curar- y por lo general se limita a la
parte baja del talón, en el punto donde la venda enlaza
con el calcáneo. La incidencia o gravedad de la enfermedad
puede verse incrementada por diversos factores, tales como: sobrepeso,
cambios súbitos de actividad, pies planos, superficies
duras para andar, calzado inadecuado, el envejecimiento, permanecer
mucho tiempo de pie, andar demasiado o correr excesivamente.
Una señal característica de que se padece esta
enfermedad es sentir un dolor en el talón al dar los primeros
pasos por la mañana. El dolor del primer paso,
como ha sido llamado, sucede cuando la venda plantar inflamada
vuelve a estirarse hasta volver a su longitud normal tras haber
estado contraída durante el sueño o un período
de inactividad. El dolor disminuye rápidamente aunque
vuelve a aparecer en cuanto se realiza cualquier actividad que
comporte soportar algún peso.
El término, talón espuela, aunque
técnicamente incorrecto, a veces ha sido utilizado indistintamente
para denominar a los fascitis plantar. Las espuelas del talón
son huesos que han crecido en exceso y que se hallan presentes
en la mitad de los enfermos que sienten dolor en el talón,
aunque han sido considerados como una consecuencia de la enfermedad
más que como el origen de la misma y es muy extraño
que sean el foco de donde surja el dolor. Las espuelas en los
talones están también presentes en el 15% de las
personas que no padecen dolor de talón.
Los métodos menos arriesgados pueden reducir la inflamación
y el dolor de la fascitis plantar así como reducir el
mecanismo estresante que perpetúa el problema. Practicar
ejercicios para extender la venda plantar y el tendón
de Aquiles es el componente básico de la terapia de la
fascitis plantar. Si solamente se hacen los ejercicios, cerca
del 75% de los pacientes siente alguna mejoría; cuando
se hacen en combinación con otros métodos, el porcentaje
de éxito alcanza el 90 por ciento.
Aparte de los ejercicios, a veces puede resultar muy eficaz
un tratamiento, con una duración de seis a ocho semanas,
de medicamentos anti-inflamatorios que no sean esteroides, como
la aspirina, el ibuprofeno o el naprosyn. Las personas con esta
enfermedad deben llevar un calzado cómodo, mullido, que
sujete bien el pie y que no cubra todo el talón; además,
deberán evitar andar descalzas o en zapatillas. Un buen
calzado debe servir para amortiguar el movimiiento del talón,
a fin de corregir los problemas del pie y proporcionar soporte
al arco. Los masajes, meter el pie en agua, aplicar hielo o calor
pueden ser también de gran ayuda.
Si el dolor, particularmente el dolor del primer paso, es
fuerte o no responde a otras medidas menos lesivas, debe usarse
una tablilla en el pie a fin de estirar la venda de tejido cuidadosamente.
Normalmente la tablilla debe llevarse sólo por la noche,
para prevenir que la venda de tejido fibroso se contraiga durante
el sueño, aunque en algunos casos una tablilla o algún
tipo de vendaje extensor puede ser llevado durante todo el día.
Inyectar esteroides en el talón es un método que
también se utiliza para combatir la fascitis plantar.
Si bien su utilización es controvertida porque el alivio
que proporciona es temporal - a veces tan breve como una semana
- y pueden surgir ciertas complicaciones en la zona del talón
tras varias inyecciones. Preocupa especialmente la posibilidad
de que los esteroides estrechen los gruesos protectores que almohadillan
la parte baja del talón. Por todas estas razones, las
inyecciones de esteroides deben ser administradas siguiendo criterios
juiciosos para tratar la fascitis plan ar.
Cuando persiste un dolor intenso a pesar de haber tratado
la fascitis con una terapia no quirúrgica, debe considerarse
la opición de operar. Esta opición es la que se
recomienda para cerca de un 5 por ciento de los pacientes que
padecen la enfermedad. En la operación, llamada fasciotomía
plantar, el nexo entre la venda de tejido y el calcáneo
es parcialmente separado. Las espuelas en los talones, cuando
existen, normalmente no son eliminadas durante la intervención
porque quitarlas no parece que contribuya al éxito de
la operación e incluso puede perjudicar algunas funciones
al cambiar la mecánica de alineamiento en parte del pie.
La operación dura una hora aproximadamente y puede
hacerse utilizando sólo anestesia local con un paciente
sin preoperatorio. Es eficaz en la mayoría de las ocasiones,
entre un 80 y un 90 por ciento. El proceso de rehabilitación
tras la operación es bastante largo y entre las posibles
complicaciones ulteriores es bastante largo, y entre las posibles
complicaciones ulteriores pueden presentarse problemas relacionados
con la herida; cicatrices, y tejidos y nervios dañados.
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Una señal
característica de que se padece esta enfermedad es sentir
un dolor en el talón al dar los primeros pasos por la
mañana. El dolor del primer paso, como ha
sido llamado, sucede cuando la venda plantar inflamada vuelve
a estirarse hasta volver a su longitud normal tras haber estado
contraída durante el sueño o un período
de inactividad. El dolor disminuye rápidamente aunque
vuelve a aparecer en cuanto se realiza cualquier actividad que
comporte soportar algún peso.
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