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¡Piiiit...piiiit...! suena el silbato del agente de policía que a las 7:00 a.m. y a las 6:00 p.m., intenta detener la circulación de peatones y vehículos, en su labor diaria de izar y arrear nuestra enseña patria, colocada enfrente de la Subestación de Policía de la Barrida Roberto Durán (San Miguelito); una tarea digna de encomio y que pone de relieve la importancia y significación de ese acto cívico-protocolar, matutino y vespertino.
Lo malo (y lo feo) de esa ceremonia diaria es que en ella interviene un solo policía quien primero tiene que ensartar el hilo en la argolla de la bandera; después sonar su silbato, luego izar - o arrear - la bandera, al tiempo que, pitando, trata de detener el tránsito vehicular y peatonal.
En otros tiempos, ese protocolo, que era realizado con muchos bombos y cornetas, pero con mucho respeto, lo llevada a cabo algunos miembros de la banda de música de la Fuerza Pública de la época, momento cuando el tráfico era efectivamente detenido, y los peatones atentos al desarrollo del evento... Eran tiempos cuando los valores cívicos, éticos y morales todavía no se habían diluido como hoy se encuentran.
En lo que respecta ala bandera que se sube y se baja en el asta frente a la Subestación de la Barriada Roberto Durán, yo le sugiero al comando allí asignado, que designe a otra unidad para que asista al que iza y arrea nuestra enseña, en el sentido que sea este segundo policía quien, apostado en medio de la vía, en posición de firme y saludando durante el ascenso y bajada de la bandera, detiene y conmina con su ejemplo, a que los visitantes hagan lo mismo.
Y ya que hablamos de nuestra bandera, en la última estrofa del Himno Nacional, se lee, y se canta, "... adelante la pica y la pala...", y si por pica entendemos que se trata de una herramienta de labranza de hierro, de dos puntas, como se ilustra -correctamente- en algunos escudos, ¿cómo es que en otros aparece un azadón (o "azada"), en vez de una pica, o pico?
Por consiguiente, si de lo que se trata es que seamos consistentes con nuestro legado histórico, entonces se hace imperativo que nuestros símbolos, en este caso nuestro escudo, presente siempre los mismos elementos que lo conforman, consistente igualmente con el significado de cada uno de ellos, sin que éstos sean ilustrados al gusto y capricho particular del artista que lo elabora, por lo que si la letra del himno dice, "... pica y pala...", no podemos mostrar una carretilla, un rastrillo o un azadón. |