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Por primera vez en la historia de nuestro país, logramos detectar de manera concreta un caso de filibusterismo parlamentario, esto como consecuencia de un legislador opositor, que denuncia la aparición de dinero de soborno para la aprobación de un multimillonario contrato-ley.
Lejos de empujar todos en una dirección para esclarecer el caso mencionado y apoyar a las autoridades, para que encuentren la verdad, prácticamente se ha hecho un carnaval de acusaciones de todo tipo y hasta la propia Asamblea, a través de una página web, estimula la morbosidad pública.
Es una lástima que no se llegara a profundizar en esta denuncia porque si bien no podemos generalizar que todos los parlamentarios sean filibusteros, es bien cierto que se ha rumorado sobre actos no muy claros.
Para nadie es un secreto las peticiones hechas al Ejecutivo, cuando una bancada legislativa domina la mayoría en el hemiciclo y condiciona su voto a ventajas que pueden ir desde consulados, nombramientos de familiares, hasta tráfico de influencias.
En el caso actual, nos hemos enterado de concesiones de extracción de recursos minerales, ya no por parte de la bancada oficialista sino de la misma oposición.
La tal separación de poderes es un mito, porque pareciera que quien viola la división de poderes no es el Ejecutivo, si no el propio parlamento, quien solicita dádivas y prebendas a cambio de dar su voto. |