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El presidente estadounidense George W. Bush inició ayer su visita a tres naciones asiáticas en Japón, e instó al atribulado primer ministro Junichiro Koizumi a que siga adelante con las reformas económicas, prometidas hace mucho.
En busca de un delicado equilibrio, el presidente nortamericano abraza públicamente a Koizumi y su agenda, mientras en privado insiste en que el primer ministro tome medidas estrictas para revertir la recesión que ya se ha prolongado una década, según asistentes. Bush espera que su apoyo modere la actitud de los críticos de Koizumi.
Yo creo que mi amigo podrá sacar a la economía de la crisis'', dijo Bush a la prensa antes de su llegada a Tokio. Creo firmemente que la economía japonesa requiere de reformas y reestructuración significativas'', agregó.
Clave de la estabilidad en Asia, Japón ha apoyado con solidez la campaña antiterrorista estadounidense.
Tras un vuelo de siete horas desde Alaska, el presidente y la primera dama Laura Bush llegaron la tarde del domingo a Japón. No tenían programado ninguna presentación en público hasta hoy.
En el centro de la ciudad, la policía mantuvo controlados a manifestantes, tanto en favor como en contra de Bush.
Su primer día completo en Tokio comienza con una visita al Templo Meiji y a una exhibición de arquería ecuestre en el santuario destruido por bombardeos estadounidenses durante la II Guerra Mundial y reconstruido en 1958. Koizumi, que fue huésped de Bush en la casa presidencial en Camp David, en junio, devolvió el honor ofreciendo a Bush una cena y una recepción formales en su residencia. Su reunión se realizara en la casa Ikura, un centro de conferencias del gobierno.
La fortuna de Japón es clave para la economía estadounidense, que muestra indicios de recuperación.
EL VIAJE DE SIETE DIAS DEL PRESIDENTE INCLUYE
Corea del Norte y China, donde el tema de la lucha antiterrorista ser central. El recalentamiento global es otro tema prioritario ya que Bush hablará sobre su programa voluntario para la reducción de emisiones de los llamados gases de invernadero.
El presidente de Estados Unidos rechazó tratado internacional sobre el tema, que recibió el nombre de la ciudad japonesa de Kyoto. |