Ricardo Castillo, sólo tenía 24 años. Hace un tiempo tomó la difícil decisión de dejar a su madre que es sordomuda y a otros hermanos que residen en la comunidad de El Limón, en La Pintada.
Él solo quería ayudar a su familia debido a las múltiples necesidades que enfrentan por la escasez de empleo y alimentos.
El joven, según cuenta su tío Pedro Tenorio, llegó hace unos años a Penonomé lleno de ilusiones en busca de un empleo para enviar dinero a su madre y hermanos.
Sin embargo, la falta de escolaridad no le permitía encontrar algo más seguro y decidió trabajar de palero, en trabajos de extracción de material selecto con otros jóvenes en Las Lomas de Penonomé, un área considerada peligrosa por los deslizamientos de terreno.
Este jueves en horas de la mañana algunos familiares que se enteraron de la noticia y lograron llegar a Penonomé, acompañados de amigos del joven, esperaban desesperados y tristes que se les entregara el cuerpo para llevarlo a Vista Hermosa y darle el último adiós, ya que será enterrado hoy.
Ricardo junto a otro joven y un menor de edad se encontraban en el área de Las Lomas donde se extrae material selecto. Ellos nunca pensaron que el barranco se vendría abajo, pero cuando uno de los jóvenes que estaba más alejado vio el deslizamiento les avisó al menor de edad y a Ricardo, pero fue demasiado tarde para este último porque murió.