Un día después de haber sido sepultado en el Cementerio Municipal de La Chorrera, trabajadores de este camposanto encontraron el ataúd con los restos de Concepción López, fuera de la bóveda en donde había sido colocado sus restos mortales.
Los trabajadores del cementerio se sorprendieron al abrir las puertas del cementerio a las siete de la mañana, con el ataúd de color negro recostado a la pared y varias prendas de vestir del difunto, esparcidas en el suelo; además de una pequeña barra de acero, que presuntamente fue usado como cincel.
La tapa del ataúd había sido violentada, al ser retirados los tornillos colocados en los extremos.
López, había fallecido luego de quejarse de fuertes dolores en los pulmones.
Según Fernando Cáceres, uno de los propietario de la finca en donde trabajó el difunto, dijo que la profanación pudo haber sido realizada por personas que pensaban había sido sepultado con algo de valor.
La profanación fue hecha en horas de la madrugada.