El Sevilla consiguió ayer una trabajada, pero merecida victoria por la mínima (0-1) en su visita a la gélida Moscú, donde doblegó a un voluntarioso Lokomotiv en el partido de ida de los dieciseisavos de final de la Copa de la UEFA.
La victoria, gracias a un afortunado tanto de córner de Jordi López (m.74), hizo justicia a los méritos del equipo andaluz, que siempre buscó el gol y no se amedrentó ni por las bajas temperaturas, 12 grados bajo cero, ni por el ímpetu inicial del equipo local.
A decir verdad, el terreno de juego presentó unas condiciones mucho mejores de lo esperado, pese a los temores expresados la víspera por el entrenador del Sevilla, Juande Ramos, a su llegada a la capital rusa.
El técnico español dejó claras sus intenciones de principio al dejar en el banquillo al argentino Javier Saviola, la pesadilla del Cádiz el pasado domingo, y optó por la corpulencia de la pareja de delanteros formada por el brasileño Luis Fabiano y el maliés Frederick Kanouté.
El entrenador serbio del Lokomotiv, Slavo Muslin, optó por un solo delantero, el costarricense Winston Parks, con la esperanza de hacerse con el control del centro del campo, algo que sólo logró durante los primeros diez minutos de partido.