Saludos amigos y amigas, bienvenidos a esta ventana, correspondiente al deporte rey de los panameños. Hoy con algo de tristeza, cuando ayer salí del Estadio Nacional, el cuartel de nuestro equipo que va camino al Clásico Mundial.
Satisfacción por ver a Carlos Lee entrenando a toda máquina en el terreno de juegos. Satisfacción por el buen trabajo de un Albenis Castillo en la lomita y un Javier Castillo en el terreno.
Decepcionados, pues no había gente para completar dos equipos inter-escuadra y presenciar un partido real y competitivo. Un Claudino Hernández ya retirado y ayudando a la selección en la patrulla izquierda y al viejo zorro "Cholo Juan" en el bosque derecho.
Mi corazón me pedía que no redactara estas líneas, pero mis cinco sentidos reaccionaban diferente. No podemos tapar el sol con una pelota de béisbol y esconder sentimientos.
Señores, nuestro equipo al Clásico Mundial está que se resquebraja como el más fino barro en la interperie, a todo sol y sin mucha agua.
El manager Roberto Kelly está en Estados Unidos.. no vi a Wilfrido Córdoba, el coach de los lanzadores. Presentes el profesor José Murillo y el ex Grandes Ligas Ramón Webster.
Estaremos en el Clásico Mundial con cinco grandes ausentes. Casi irremplazables en nuestra pelota. Quizás en Dominicana, Puerto Rico, Estados Unidos y Venezuela no.. pero aquí si.
Se fueron José Macías, Olmedo Sáenz, Julio Zuleta, Angel Chávez y Mariano Rivera. Ahora tenemos que pensar en otros peloteros y lo más sano sería en los talentos nuevos.
Nuestro equipo me preocupa. Amigos del béisbol, enamorados de la pelota y de la fiesta beisbolera. Panamá se resquebraja, luce como un gatito ante la presencia de unos leones que saldrán a comerse el terreno y que asustan.
Sin menospreciar a los que tenemos, pero me huele que Cuba y Puerto Rico pueden arrollarnos. Con Holanda vamos a pelear.. pero la clasificación es una pesadilla.
Primero fue el "Equipo de Ensueño", ahora será el equipo para sobrevivir o cumplir.
Vamos al Clásico Mundial.. vamos a la guerra, pero preferiblemente con peloteros jovenes y no veteranos.
Es la cruda realidad. La que duele.. la que me quiebra la voz y me hace latir más rápido el corazón. Pero es la realidad.
¡Viva el béisbol!